El futuro del sector bancario mundial

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El presidente del BBVA, Francisco González, predijo a principios de 2015 que hasta la mitad de los bancos de todo el mundo desaparecerán a través de las brechas abiertas por la ruptura digital del sector.

Creo que sus augurios fueron creíbles y es más, creo con toda seguridad que su previsiones analizadas a fecha de hoy, todavía fueron demasiado optimistas. No creo que dentro de 10 años existan más de un 30% de los bancos que hoy en día conocemos como tal. La mayoría de ellos habrán sido absorbidos por aquellos bancos que hayan conseguido transformarse o integrados por los nuevos players que están irrumpiendo en el sector como Google, Facebook, Amazon, PayPal, … Buscando analogías pasadas, podría darse el caso de vivir integraciones como fue la compra de WhatsApp por parte de Facebook en octubre del 2014, con el fin de conseguir un mayor crecimiento en aquellas zonas o ámbitos más rentables.

Aquellos bancos más preparados para el futuro no sólo sobrevivirán a la invasión de la disrupción digital, sino que prosperarán con nota a medida que estos competidores basados en Ia Fintech adquieran impulso. Los principales bancos comerciales del mundo tienen extraordinarias ventajas, entre las cuales no hay que desestimar su base colectiva de clientes y los datos que tienen de los mismos. Estos bancos capaces de prosperar en el nuevo entorno trasladarán a la mayoría de sus clientes a sus propios servicios de banca digital. Se reposicionarán en la cadena de valor desde su papel como proveedores de infraestructura y producto, a estar en el corazón de la relación con el cliente en un entorno digital seguro y holístico. En efecto, se convertirán en app stores financieras que exhibirán un abanico de soluciones económicas de distintos proveedores. Al hacerlo, seguirán siendo importantes para los clientes como única fuente de las mejores soluciones financieras globales.

Así, en el futuro, una vez me haya conectado a mi banca móvil (presumiblemente mediante biometrías cardiacas o reconOCimiento facial) tendré la posibilidad de tomar dinero prestado P2P vía Ratesetter, de hacer un pago internacional usando Transferwise, de cargar mi monedero electrónico de Starbucks. o de hacer un ingreso en mi fondo de inversión Alibaba. Para alcanzar una meta así, la colaboración deberá convertirse en norma.

Las corporaciones no pueden igualar la velocidad en el mercado y la capacidad de innovación que los mejores diseñadores de Fintech ponen sobre la mesa. Así, más que tratar de volver a inventar la rueda desarrollando sus propias soluciones, los bancos tendrán que trabajar con innovadores para ofrecer nuevos servicios a sus clientes.

Desde las startups que comparten espacio de trabajo en el distrito tecnológico de Londres o de Johannesburgo, hasta los gigantes corporativos como Apple y Google, la Fintech es un sector dinámico. Pero aunque han aparecido líderes del mercado, nadie sabe realmente de dónde vendrá el próximo sistema fantástico de pagos o el siguiente monedero de bitcoins. Y por cada idea que llega al mercado. muchas otras fracasarán. Los servicios que acaban triunfando son los que facilitan realmente la vida del usuario, tal vez combinando la Fintech con otras tecnologías.

El banco del futuro podría ser un lugar no sólo para depositar dinero, por ejemplo, sino tus documentos médicos, tu testamento o los datos biométricos que se utiliza para poner en marcha tu coche.

Con sus bases de datos de clientes y su experiencia manejando información personal de forma segura, los bancos tienen la posición ideal para crear solucione globales para el cliente que combinen los servicios financieros con un abanico más amplio de ofertas digitales. Esta podría ser la clave de su prosperidad futura.

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