La gran brecha digital

El acceso a la tecnología es un problema fundamental de infraestructura, a varios niveles, con ramificaciones enormes, pero en particular para desarrollar un ecosistema tecnológico sano y que genere empleo. Por otro lado, un alto porcentaje de la población de muchos países simplemente no tiene recursos en términos de alfabetización, y mucho menos si hablamos de alfabetización digital, para acceder al conocimiento, los medios y los activos digitales. A medida que la tecnología y la innovación siguen avanzando a un ritmo rápido, la brecha se hace todavía más profunda para los discapacitados digitales. Es una brecha muy marcada incluso en los países avanzados, por no hablar de los países en vías de desarrollo. La falta de alfabetización digital, combinada con una población que envejece en buena parte del continente europeo, es algo a tener en cuenta.. Vamos a ilustrarlo con un ejemplo de la vida real.

Gracias a la tecnología, buena parte de los servicios bancarios y financieros han pasado a prestarse online. No obstante, los bancos, hasta los más necesitados de capital, están obligados a mantener totalmente abiertas unas sucursales para atender a aquellos que no son capaces de usar la banca por internet y, por lo tanto, requieren servicios en persona. Las oficinas postales siguen abiertas para aceptar los pequeños ahorros y para dispensar las pensiones a los ciudadanos mayores. El resultado es que el coste de distribución y envío sigue siendo alto, en detrimento del contribuyente. Eso también priva a las startups que ofrecen estos servicios digitalmente de una oportunidad de crecer para servir a todos aquellos que necesitan servicios financieros. El resultado es una pérdida de capital para ambos extremos: uno, un caso de mayor gasto público y, el otro, un caso de pérdida potencial de ingresos.

La falta de conocimiento y alfabetización digital tiene también efectos deletéreos sobre la sociedad. El número de casos de infracciones de datos personales, gente a la que le han estafado sus fondos, y delitos todavía más graves, como los

relativos a seguridad personal, están aumentando gracias a la brecha de conocimientos entre los digitalmente informados y los digitalmente deficientes. Es obvio que esto supone un problema grave para las autoridades fiscales, puesto que los gobiernos tienen que dedicar una gran cantidad de recursos para proteger a los inocentes digitales de los faltos de escrúpulos pero digitalmente sofisticados.

La otra razón principal de la brecha digital es simplemente la falta de acceso. En muchos países, las infraestructuras de comunicación no son ni uniformes ni totalmente fiables. Hay zonas enormes que siguen sin estar conectadas por internet con un ancho de banda fiable. Luego está la necesidad de formación y educación digital en estas zonas remotas. Entonces ¿cómo ponen las empresas jóvenes sus productos y servicios a la disposición de la gente en estos lugares? incluso si son capaces de hacerlo, ¿es a niveles de precios accesibles tanto para compradores como para vendedores? ¿Cuántos clientes potenciales pierden las startups debido exclusivamente a este problema?